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Supermamás de carne y hueso

La mejor aventura de mi vida ha sido y es la paternidad. Todos, absolutamente todos los días me sorprendo de los avances de mi hijo, de lo rápido que aprende y, sobre todo, de lo rápido de crece. Y aunque ha sido un trabajo conjunto de pareja, es justo reconocer que sería de otra manera si no fuera por mi esposa, que se ha dedicado de lleno a ser mamá de tiempo completo; ha sido una labor de 7 días a la semana durante las 24 horas del día sin ningún tipo de descanso y hecho 100% con amor.

Resulta curioso que algunos amigos y/o familiares en lugar de brindar apoyo, emiten juicios al respecto que desafortunadamente terminan teniendo un efecto negativo y eso, conjugado con el cansancio y la fatiga asociados a la crianza, hacen que ustedes mamitas se autoflagelen cuando el caos hace presencia porque piensan que todo debe funcionar como un relojito: el hogar debe estar impecable y sin desorden, los niños duermen de tiro toda la noche completa (como Hollywood y algunos especialistas con ínfulas de verdugos nos lo han hecho creer).

Y no, no se trata de mitología ni mucho menos de un cuento de ficción, sino de la realidad:

  • En alguna ocasión en un chat de WhatsApp, a pocos meses de tener a su hijo, una amiga nos dijo que se sentía mediocre y que no podía ser profesional ni podía ser una buena mamá.
  • En varias ocasiones he visto a mi esposa cansada, frustrada y con algunas lágrimas después de una noche en vela y de un día ajetreado.

A pesar de esto, siempre tienen una sonrisa, un cariño y una palabra de aliento. Sinceramente no se de donde sacan las fuerzas que ya no tienen para seguir adelante; lo único de loq ue estoy completamente convencido es que se trata del más puro amor incondicional que las caracteriza y, a su estilo y sin darse cuenta, las hace las mamás perfectas.

Por esto y muchas cosas más, me atrevo a decir que, aunque no lleven capa, son supermamás de carne y hueso.

supermama

Lactancia

Lactancia prolongada: ¿no está muy grande para tomar teta?

¿Cuántas veces durante la lactancia, las madres (e inclusive los padres) hemos escuchado comentarios de éste tipo? No sólo de parte de familiares, amigos y compañeros de trabajo, sino muchas veces, ¿de parte de los mismos profesionales de la salud?

lactancia_prolongada_no_esta_grande_timeFoto: TIME Magazine

Regularmente aducen como verdades absolutas las consecuencias catastróficas y súper negativas que nuestros hijos podrían tener (problemas emocionales, desviaciones sexuales, etc.) cuando en realidad, se ha observado que tiene muchos beneficios a nivel físico, psicológico y emocional:

  • Mayor desarrollo intelectual
  • Mejoras a nivel cognitivo y comunicativo
  • Mejor desarrollo emocional y psicosocial
  • Menor incidencia de maltrato infantil
  • Mejor relación paternofilial durante la adolescencia
  • Mayor percepción de cuidado
  • Mejor salud mental en la edad adulta

Ya decía la Asociación Española de Pediatría en 2015 que no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2 a 3 años de edad y asevera que el mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual.

No existe ningún límite a la lactancia materna. No hay ningún motivo médico, nutricional ni psicológico por el que haya que destetar obligatoriamente a determinada edad. Sí que existen médicos, nutricionistas o psicólogos que pretenden establecer tales límites: “Tu leche ya no alimenta”, “le estás creando dependencia”, son afirmaciones que no se basan en ningún dato científico; son prejuicios. Usted no está obligada a compartir las opiniones de su médico sobre la lactancia, del mismo modo que no tiene que ser del mismo equipo de fútbol o votar al mismo partido.

~ Carlos González

Y es que, cuando tengo a mi hijo de 2 años frente a mi y veo al niño alegre, fuerte e inteligente en quien se ha convertido por los beneficios de la lactancia materna (y de algunas prácticas complementarias en su crianza), a estar en total desacuerdo con los primeros y a validar lo que dicen los segundos con la evidencia que me brinda el día a día en mi hogar.

Si eres familiar, amigo o simplemente conoces a una madre que da teta a su hijo grandecito, como mínimo no la juzgues y si puedes, felicítala.

~ Alberto Soler

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Lo mejor es…

Lo mejor no es el pecho.
Lo mejor tampoco es el biberón.
Lo mejor no es que lo cojas.
Lo mejor tampoco es que lo dejes de coger.
Lo mejor no es que lo tumbes así.
Lo mejor tampoco es que lo tumbes del otro modo.
Lo mejor no es que lo tapes de una forma.
Lo mejor tampoco es que lo tapes de la otra forma.
Lo mejor no es que lo abrigues con esto.
Lo mejor tampoco es que lo abrigues con aquello.
Lo mejor no es que le des purés.
Lo mejor tampoco es que le des trozos.
Lo mejor no es lo que te dice tu madre.
Lo mejor tampoco es lo que te dice tu amiga.
Lo mejor no es que esté con una niñera.
Lo mejor tampoco es que vaya a la guardería o esté con abuelos.
Lo mejor no es que siga ese tipo de crianza.
Lo mejor tampoco es que siga ese otro estilo de crianza.

¿Sabes lo que realmente es lo mejor?

LO MEJOR ERES TÚ.

Lo mejor es lo que a ti te hace sentir mejor.
Lo mejor es lo que tu instinto te dice que es mejor.
Lo mejor es lo que a ti te ayuda a estar bien también.
Lo mejor es lo que te permite a ti ser feliz con tu familia.
Porque si tú estás bien, ellos reciben lo mejor. Porque lo mejor eres tú.
Porque si tú te sientes segura, ellos también se sienten seguros.
Porque si tú crees que lo estás haciendo bien, tu tranquilidad y felicidad les llega a ellos.

PORQUE LO MEJOR ERES TÚ.

Dejemos de intentar decir a cada madre / padre qué es lo mejor.

PORQUE LO MEJOR REALMENTE PARA TUS HIJOS ERES TÚ.

Tomado de: Pediatra colocó un cartel en su consulta y se vuelve viral tanto que revoluciona a las madres

Lactancia

Amamantar es una forma de AMAR

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La lactancia materna es considerada como uno de los pilares para la salud y el bienestar de los niños en sus primeros meses de vida, y se cataloga como una de las formas más eficaces de asegurar la supervivencia de los recién nacidos.

Según la Organización Mundial de la Salud, la leche materna es la mejor fuente de nutrientes por sus múltiples beneficios no solo para el bebé sino también para la madre; en ellos la leche materna ayuda a fortalecer su sistema inmunológico gracias a los anticuerpos que transporta y en las madres, se previene el riesgo de cáncer de mama y ovario, el desarrollo de la osteoporosis y la posibilidad de padecer diabetes.

Todas las madres, salvo contadas excepciones que se relacionan con el estado de salud, estamos en capacidad de Amamantar a nuestros hijos y para ello debemos disponer de la mayor y mejor información posible e idealmente recibir el apoyo de la familia.

Amamantar a nuestro hijo nos va a resultar sencillo si nos hacemos conscientes de que es un proceso, y que como tal implica tiempo, acople y reconocimiento entre la madre y su bebé. Y esto se logra mejor estando solos, sin prisa, sin contar los minutos, ni restringir las tomas a horarios impuestos.

Cuando nace el bebé, está en plena capacidad de buscar, encontrar y succionar el pecho materno. Para ello sólo se necesita la cercanía y el contacto piel con piel de ambos, mucho tiempo. Todo el tiempo si es posible. Porque el estímulo es el cuerpo de la madre, el olor, el ritmo cardíaco, el calor, la voz; en fin, todo lo que le resulta conocido. El bebé necesita estar comunicado para sentir el contacto y poder succionar, y las mujeres para producir leche y generar amor. Así de simple. Si recordamos que la leche materna no es sólo alimento, sino sobre todo amor, seguridad, presencia, tibieza, calor, ternura, comunicación… entonces nos resultará absurdo negar el pecho porque «todavía no es hora», «ya comió» o «es capricho».

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El bebé pide, la madre produce… ¡Así funciona la lactancia!

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El cuerpo de la mujer se prepara para la lactancia durante el embarazo. Tras el parto, la succión del bebé estimula la producción de leche. Paulatinamente, desde el nacimiento del bebé, la producción de leche se irá regulando en función de las necesidades nutricionales de éste.

A lo largo de los nueve meses de gestación, los pechos de la mujer se transforman progresivamente preparándose para la lactancia. Tanto la placenta como los ovarios han segregado grandes cantidades de estrógenos y progesterona, las hormonas que estimulan las glándulas que producen calostro, la sustancia previa a la leche que sale de los pechos después del parto y durante los tres o cuatro días siguientes.

El seno es una glándula compuesta principalmente por tejidos conjuntivos y adiposos que brindan soporte y protección a las áreas productoras de leche del seno. La leche se produce en pequeños grupos de células denominados alvéolos. La leche viaja a través de conductos galactóforos hacia los senos galactóforos, que actúan como depósito de reserva. Estos senos están ubicados detrás de la areola, el área pigmentada que se encuentra alrededor del pezón.

Amamantar con éxito no tiene nada que ver con el tamaño de sus senos o de sus pezones. El tamaño de los senos es una característica hereditaria y está determinado por la cantidad de células adiposas que usted tiene. Los senos se agrandarán durante el embarazo y la lactancia.

Cómo responde el seno a la succión de su bebé:

  • La prolactina hace que sus alvéolos tomen nutrientes (proteínas, carbohidratos) de su suministro de sangre y los transformen en leche materna.
  • La oxitocina hace que las células que se encuentran alrededor de los alvéolos se contraigan y expulsen la leche a través de los conductos galactóforos. Este paso de la leche a través de los conductos se denomina reflejo “de bajada de leche” (expulsión de leche).
  • La bajada de leche se experimenta de varias formas, por ejemplo:
    • Su bebé comienza a succionar y tragar activamente.
    • Es posible que gotee leche del otro seno.
    • Es posible que usted tenga en sus senos una sensación de hormigueo o de que estos están llenos (después de la primera semana de amamantamiento) o que tenga calambres uterinos.
    • Es posible que esté sedienta.

La lactancia es un proceso de oferta y demanda. Por lo tanto, ¡cuanto más succione su bebé, más leche producirá!

Puede que la lactancia no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés.

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El AMOR es el cimiento de la crianza

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La crianza y la construcción de la familia son dos de los más grandes y maravillosos retos que se nos presentan en la vida. Desde el primer momento de la vida de tus hijos sabes que son tu mayor tesoro y es inevitable que a partir de ese instante nazca en ti, la necesidad de ofrecerle a tu pequeño la mejor versión de ti mismo.

Criar y Amar son dos verbos que van de la mano. Cada niño (y no solo los niños, los adultos también lo tenemos) tiene un tanque de sentimientos, un lugar donde reside la fuerza emocional que puede darle impulso para atravesar los días difíciles de la niñez y la adolescencia.

Así como un automóvil requiere combustible para funcionar, nuestros hijos obtienen buena parte de su fuerza para moverse por la vida, de la reserva acumulada en sus tanques de sentimientos. Uno de nuestros papeles como padres y guías es abastecer el tanque sentimental de nuestros hijos.

Pero, ¿con qué llenamos ese tanque? Con AMOR, pero amor de una clase particular que pueda brindar a nuestros hijos seguridad y confianza para crecer y funcionar adecuadamente. El tanque de sentimientos de nuestros hijos, debe llenarse con un amor incondicional, pues el verdadero amor es así, incondicional. El amor incondicional, es un amor pleno que acepta y afianza a un hijo por ser quien es, no por lo que hace. No importa lo que él haga o deje de hacer, es nuestro hijo y lo seguimos amando.
Cuando el amor es condicionado se basa en el comportamiento y ofrece premios, recompensas y privilegios cuando nuestros hijos se comportan como queremos. Solo cuando brindamos amor incondicional somos capaces de comprenderlos a fondo y de lidiar con su conducta, sea buena o sea mala.

Cuando un niño se siente amado, es mucho más fácil de orientar que cuando su tanque emocional se está quedando vacío. Aceptar y amar a nuestros hijos incondicionalmente, en ningún momento quiere decir que estamos satisfechos o de acuerdo con todos sus pensamientos y/o comportamientos.

La conexión profunda y empática entre padres e hijos que nace del respeto y el amor, puede y debe combinarse con límites claros y firmes que establezcan las estructuras necesarias en la vida del niño.

Múltiples investigaciones han mostrado que los niños con mejores resultados en la vida (desde el punto de vista emocional, relacional e incluso educativo) vienen de familias que les educan con un alto grado de conexión y apoyo al tiempo que transmiten y mantienen límites claros y expectativas elevadas.

Enseñaras a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,
perdurará siempre la huella del camino enseñado.

~ Madre Teresa de Calcuta