El AMOR es el cimiento de la crianza

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La crianza y la construcción de la familia son dos de los más grandes y maravillosos retos que se nos presentan en la vida. Desde el primer momento de la vida de tus hijos sabes que son tu mayor tesoro y es inevitable que a partir de ese instante nazca en ti, la necesidad de ofrecerle a tu pequeño la mejor versión de ti mismo.

Criar y Amar son dos verbos que van de la mano. Cada niño (y no solo los niños, los adultos también lo tenemos) tiene un tanque de sentimientos, un lugar donde reside la fuerza emocional que puede darle impulso para atravesar los días difíciles de la niñez y la adolescencia.

Así como un automóvil requiere combustible para funcionar, nuestros hijos obtienen buena parte de su fuerza para moverse por la vida, de la reserva acumulada en sus tanques de sentimientos. Uno de nuestros papeles como padres y guías es abastecer el tanque sentimental de nuestros hijos.

Pero, ¿con qué llenamos ese tanque? Con AMOR, pero amor de una clase particular que pueda brindar a nuestros hijos seguridad y confianza para crecer y funcionar adecuadamente. El tanque de sentimientos de nuestros hijos, debe llenarse con un amor incondicional, pues el verdadero amor es así, incondicional. El amor incondicional, es un amor pleno que acepta y afianza a un hijo por ser quien es, no por lo que hace. No importa lo que él haga o deje de hacer, es nuestro hijo y lo seguimos amando.
Cuando el amor es condicionado se basa en el comportamiento y ofrece premios, recompensas y privilegios cuando nuestros hijos se comportan como queremos. Solo cuando brindamos amor incondicional somos capaces de comprenderlos a fondo y de lidiar con su conducta, sea buena o sea mala.

Cuando un niño se siente amado, es mucho más fácil de orientar que cuando su tanque emocional se está quedando vacío. Aceptar y amar a nuestros hijos incondicionalmente, en ningún momento quiere decir que estamos satisfechos o de acuerdo con todos sus pensamientos y/o comportamientos.

La conexión profunda y empática entre padres e hijos que nace del respeto y el amor, puede y debe combinarse con límites claros y firmes que establezcan las estructuras necesarias en la vida del niño.

Múltiples investigaciones han mostrado que los niños con mejores resultados en la vida (desde el punto de vista emocional, relacional e incluso educativo) vienen de familias que les educan con un alto grado de conexión y apoyo al tiempo que transmiten y mantienen límites claros y expectativas elevadas.

Enseñaras a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,
perdurará siempre la huella del camino enseñado.

~ Madre Teresa de Calcuta

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