Lactancia

Lactancia prolongada: ¿no está muy grande para tomar teta?

¿Cuántas veces durante la lactancia, las madres (e inclusive los padres) hemos escuchado comentarios de éste tipo? No sólo de parte de familiares, amigos y compañeros de trabajo, sino muchas veces, ¿de parte de los mismos profesionales de la salud?

lactancia_prolongada_no_esta_grande_timeFoto: TIME Magazine

Regularmente aducen como verdades absolutas las consecuencias catastróficas y súper negativas que nuestros hijos podrían tener (problemas emocionales, desviaciones sexuales, etc.) cuando en realidad, se ha observado que tiene muchos beneficios a nivel físico, psicológico y emocional:

  • Mayor desarrollo intelectual
  • Mejoras a nivel cognitivo y comunicativo
  • Mejor desarrollo emocional y psicosocial
  • Menor incidencia de maltrato infantil
  • Mejor relación paternofilial durante la adolescencia
  • Mayor percepción de cuidado
  • Mejor salud mental en la edad adulta

Ya decía la Asociación Española de Pediatría en 2015 que no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2 a 3 años de edad y asevera que el mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual.

No existe ningún límite a la lactancia materna. No hay ningún motivo médico, nutricional ni psicológico por el que haya que destetar obligatoriamente a determinada edad. Sí que existen médicos, nutricionistas o psicólogos que pretenden establecer tales límites: “Tu leche ya no alimenta”, “le estás creando dependencia”, son afirmaciones que no se basan en ningún dato científico; son prejuicios. Usted no está obligada a compartir las opiniones de su médico sobre la lactancia, del mismo modo que no tiene que ser del mismo equipo de fútbol o votar al mismo partido.

~ Carlos González

Y es que, cuando tengo a mi hijo de 2 años frente a mi y veo al niño alegre, fuerte e inteligente en quien se ha convertido por los beneficios de la lactancia materna (y de algunas prácticas complementarias en su crianza), a estar en total desacuerdo con los primeros y a validar lo que dicen los segundos con la evidencia que me brinda el día a día en mi hogar.

Si eres familiar, amigo o simplemente conoces a una madre que da teta a su hijo grandecito, como mínimo no la juzgues y si puedes, felicítala.

~ Alberto Soler

Lactancia

Amamantar es una forma de AMAR

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La lactancia materna es considerada como uno de los pilares para la salud y el bienestar de los niños en sus primeros meses de vida, y se cataloga como una de las formas más eficaces de asegurar la supervivencia de los recién nacidos.

Según la Organización Mundial de la Salud, la leche materna es la mejor fuente de nutrientes por sus múltiples beneficios no solo para el bebé sino también para la madre; en ellos la leche materna ayuda a fortalecer su sistema inmunológico gracias a los anticuerpos que transporta y en las madres, se previene el riesgo de cáncer de mama y ovario, el desarrollo de la osteoporosis y la posibilidad de padecer diabetes.

Todas las madres, salvo contadas excepciones que se relacionan con el estado de salud, estamos en capacidad de Amamantar a nuestros hijos y para ello debemos disponer de la mayor y mejor información posible e idealmente recibir el apoyo de la familia.

Amamantar a nuestro hijo nos va a resultar sencillo si nos hacemos conscientes de que es un proceso, y que como tal implica tiempo, acople y reconocimiento entre la madre y su bebé. Y esto se logra mejor estando solos, sin prisa, sin contar los minutos, ni restringir las tomas a horarios impuestos.

Cuando nace el bebé, está en plena capacidad de buscar, encontrar y succionar el pecho materno. Para ello sólo se necesita la cercanía y el contacto piel con piel de ambos, mucho tiempo. Todo el tiempo si es posible. Porque el estímulo es el cuerpo de la madre, el olor, el ritmo cardíaco, el calor, la voz; en fin, todo lo que le resulta conocido. El bebé necesita estar comunicado para sentir el contacto y poder succionar, y las mujeres para producir leche y generar amor. Así de simple. Si recordamos que la leche materna no es sólo alimento, sino sobre todo amor, seguridad, presencia, tibieza, calor, ternura, comunicación… entonces nos resultará absurdo negar el pecho porque «todavía no es hora», «ya comió» o «es capricho».